RECOPILANDO

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La última entrada de este blog, la ‘liberación’ de una carta escrita tras algo ocurrido un año antes, se realizó escasamente tres días antes de mi despido definitivo del proyecto para el que he trabajado; KZgunea.

Diez años y medio después de incorporarme al proyecto y, tras mucho pasado, sufrido y disfrutado (mucho de ello público y otro mucho que iré liberando según lo vaya sintiendo) el pasado 19 de Julio, a las nueve de la mañana, recibí un mail de la última empresa, Indra, que ganó el concurso licitador. A las cuatro de la tarde debía estar en RRHH. Esto, en cualquier empresa ‘normal’  provoca inquietud ya que la llamada puede responder a diversos motivos, pero, en un proyecto como KZ, esa visita, no a la dirección del proyecto sino a la empresa contratante, sólo podía suponer una cosa; despido. Así fue, el que había sido mi coordinador durante casi 7 años y la persona de la empresa que había estado a mi lado en todo el proceso judicial con la anterior empresa, me plantaron sobre la mesa la carta de despido.

La única razón que recogía dicha carta era “haber celebrado el X. aniversario del KZgunea de Arrigorriaga” (a modo de apunte; el aniversario se celebró el 28 de Marzo, osea, 4 meses antes de la llamada a despacho). Eso sí, adelantaban que admitían la improcedencia del despido y que así lo mantendrían en la conciliación. Posteriormente, en acto de conciliación, el representante de la empresa, ante la petición de mi abogada de  saber la verdadera razón, simplemente arguyó: “Que esté tranquila que ha sido despedida no por no trabajar sino por ‘exceso de celo’ en el trabajo” ¡…!

Este post no responde a ningún espíritu de debate. Quiero con él, simplemente, hacer un nexo de unión tras estos meses de silencio. Aún no quiero decir nada más que los hechos. Sé que, como con todo, el tiempo pone a todo y todos/as en su sitio, aunque haya quienes quieran ganar la batalla al tiempo y acaben poniendo en el sitio de los demás a sus ‘acólitos/as’.

Aquellos/as que me conocéis o habéis podido conocerme a lo largo de los años sabéis bien cómo soy y como actúo. Pero, precisamente por ello, no quería obviar o dejar pasar ese hecho de mi vida escribiendo otro post después de tres meses, como si nada hubiera pasado. El silencio ha sido por eso y por diversos problemillas de salud familiar que, como siempre copan la cima de mis prioridades.

Yo siempre afronto, siempre doy la cara, siempre asumo mis responsabilidades… y, simplemente, a ese no mirar a otro lado antes de seguir avanzando, responde esta entrada.

Porque ya se sabe;

“¡¡En tiempos de injusticia es peligroso siquiera el poder llevar razón!!”

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