Siempre fue matrix

Otoño…, ocres y marrones entrelazados a una con mi añoranza y mi dolor. Los tonos pausados de esta época post-estival acentúan mi necesidad de ti. Las hojas verdes y lozanas de los árboles situados frente a mi cama se tornan amarillas y van caducando frente a mí, al modo como lo hizo nuestro amor.  

El frío de esta mañana de domingo me recuerda que incluso el deseo más ardiente cíclicamente tiende a templarse, a serenarse, a dormir y aletargar que no morir, puesto que dentro de mí se revela como verdad innegable la certeza de que la primavera volverá. Es probablemente este pensamiento el que me obliga a levantarme y colaborar a que la Naturaleza siga su curso.

Tras un día anodino, rebosante de cotidianeidad decido concederme una pequeña parcela de intimidad aunque ésta sea rodeada de gente, allá donde la soledad se hace más irritante pero la intimidad se valora sobremanera. 

Doy a la aburrida chica de la ventanilla los seis euros de rigor a cambio de esa pequeña parcelita para mí. La película es lo de menos. Que decida el azar. El sitio ya no. Ese lo elijo yo. Prefiero perderme entre las filas de atrás pero en la zona de la izquierda (siempre la izquierda, lugar por excelencia del frágil corazón). 

    Comienzan los susurros, los sonidos inconfundibles de los besos robados en la oscuridad. La compañía ya está funcionando de fondo. Me concentro entonces en vivir más intensamente esa intimidad buscada, dejo rodar una lágrima por mi mejilla. Nadie me ve. Desahogo final de un día en donde la añoranza y el recuerdo quisieron instalarse como compañeros de viaje. Por fin los dejo fluir. Abro el bolso y saco un pañuelo con el que enjuagarlas. Y cuando levanto la cabeza…en plena penumbra me parece observar tu perfil. No, no puede ser, todo me habla hoy de ti, todo se empeña en que te recuerde, no han sido suficientes las lágrimas derramadas. El recuerdo sigue habitando en mí…, incluso en aquella maldita película elegida al azar para distraer mi mente. 

…Y surge el poder del corazón, se hace presente en mí la magia del cine: 

Observo sorprendida a mi alrededor y soy yo la que me encuentro en el asiento trasero de aquel coche. Tú estás a mi lado. Son tus ojos limpios y brillantes los que me suplican, como aquella primera vez, que no matara tus ganas. Buscabas siquiera un pestañeo para poder interpretarlo como un asentimiento. Y fueron precisamente  mis ojos los que consintieron. Se cerraron y me entregué.

Al momento sentí tu entrecortado respirar cercano a mí. Ansiabas mis labios pero no sabías si regalarme antes los oídos. Optaste por esto último “perdóname por lo que voy a hacer” fueron tus únicas palabras y al momento tus temblorosas manos cogieron mi cara y la llevaron hacia tí. Fue un beso que consiguió detener de golpe todo un largo ciclo de agonía, de indecisión, de miedo y de dolor. Estábamos allí. Tus labios sobre los míos, tus manos temblorosas aún, ansiaban  recorrer mis cabellos y yo necesitaba abrirme a ti. Labios en contacto y lenguas indecisas y deseosas. Primer encuentro, escalofríos descendiendo por nuestras columnas vertebrales, estremecimiento compartido y en ambos surge la necesidad de corroborar la no ficción de aquél momento. Sí, estás ahí, mis ojos se vuelven a encontrar con los tuyos. Esta vez no hay interrogación, no hay miedo, hay deseo, hay pasión y lágrimas. Lágrimas de amor en los ojos de los dos. Y de nuevo tu boca sobre mi orejilla diciéndome “Te Amo, hoy lo sé, te amo y te deseo”. Seguidamente tus labios se deslizan por mi cuello, en donde depositan con dulzura uno y mil besos que obligan a mi cuerpo a reaccionar. Te quiero y busco el encuentro con tu cuerpo. Esta vez es mi boca la que explora tu cuello y mordisquea tus lóbulos. Besos húmedos, caricias cada vez más correspondidas iniciando así un baile acompasado por una música que sólo tú y yo oímos. Es una música que nos surge de dentro. La escribimos juntos; tú y yo, el Deseo y el Amor. Son nuestras respiraciones, son nuestros gemidos los que poco a poco nos van preparando para ese momento mágico del descubrimiento primigenio de nuestros cuerpos. Tus manos esculpiendo una a una todas y cada una de mis curvas de mujer. Las mías enredadas en ese bello valle que es tu torso. Tu boca en mi secreto de mujer consigue  que mi cuerpo se estremezca y contorsione cual reptil en pleno desplazamiento. No puedo más, siento que no es momento de contenciones y dejo que todo mi placer fluya para ti.

No lo puedo evitar y sonrío, te sonrío. Una sonrisa sincera y nacida de las entrañas. Una sonrisa que se ve acompañada por el brillo y deseo de tus ojos. No, no se acabó. Soy para ti, tú eres para mí, y te lo hago saber recorriendo esa parte de ti que parece tener vida propia. Ella reacciona para mí, reacciona conmigo y por ello se ve recompensada con mis mejores besos a la par que la dedico las más mimadas de mis caricias.

Llegó el momento. Ambos los sabemos. La música de fondo que hasta el momento componían nuestros cuerpos ha ido fraguando y componiendo una desgarradora melodía y ahora estamos ante un maravilloso ‘in crescendo’ final realmente rotundo. Llegamos al cenit de nuestra endiablada danza compartiendo una intensa descarga y dejando la visión de nuestros cuerpos entrelazados; mis piernas se anudan a tu contorno, tus brazos me acogen en ese torso que tanto me llena dejando que repose mi cabeza en él.

Miradas cruzadas una vez más, sonrisas plenas y un “GRACIAS” casi simultáneo como única reacción… 

Ruidos de sillones al doblarse, lloros furtivos, risas, comentarios entremezclados sin ningún sentido en mis oídos, luces que se encienden de repente. Gente levantada de sus asientos charla animadamente. 

Desconcierto, descoloque. Miro a mis alrededores y sí, estaba en lo cierto. Allí, en las filas del centro de la sala, siempre te gusto el centro (lo correcto, no decantarse…), allí estás tú. Te estás levantando y pareces desorientado, buscas como no sabiendo qué. Nuestras miradas se cruzan. Sorpresa, miedo dolor.  

Finalmente, sonrisas simultáneas una vez más. Tímido y medido acercamiento. Una sola palabra cruzada entre los dos: “GRACIAS”.

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