Carta de Amor (Febrero 2008)

Necesidad imperiosa de movimiento, siento que no he de parar, que he entrado en esa espiral de actividad inmediata a un momento de stress extremo y previa a la caída a la negrura de la depresión.  
 
Necesito moverme, necesito quemar y canalizar de alguna manera toda esa energía en ebullición a punto de rebosar y de dejarme con una enorme sensación de vacio.  
 
Varias son las alternativas, pero opto por una muy de ‘andar por casa’; voy a ordenar las temidas y habitualmente evitadas baldas de mi armario, a ver si eso ayuda a ordenar mi mente también. 
 
Quiero comenzar por los cajones pero se me resisten ya que supone un gran ejercicio de análisis y síntesis; observar todas las prendas, seleccionar qué quedarme y qué tirar y después encima ordenarlas según me sean más prácticas o más utilice o aquellas que no…¡¡Demasiadas analogías para comenzar!!. Lo descarto y opto por iniciar mi catarsis particular con los ‘cuelgas’, es más sencillo ya que con aquello que no me sirve o me es un tanto inútil, pero de lo que aún me cuesta desprenderme , siempre puedo dejarlo bajo otra prenda (de hecho me estoy dando cuenta que últimamente le he cogido cierto gustillo a esto de "superponer").  
 
De este suave modo me voy iniciando, me voy exigiendo cada vez un poquito más; ya no puedes superponer más, necesitas desprenderte de algo… y es así cómo llego a esa ‘siempre-evitada’ balda. La miro y no me atrevo a tocarla aún. La esquivo y voy a otro apartado de mi armario, no obstante hay algo que irremediablemente me lleva a ella, me atrae.  
 
Hago la primera incursión y aparece aquel jersey que tejió un día la madre de una inolvidable amiga, amiga de adolescencia, compañera de los primeros juegos peligrosos y cómplice de aquellos primeros sentimientos confusos. Lo tomo en mis manos, lo llevo hacia mi cara y no puedo evitar olerlo con profundidad. ¡¡Uhmm qué avalancha de imágenes se agolpan en mi mente…cuantas risas mezcladas de llantos..!!  
¿Qué será de ti hoy amiga?, nos seguimos llamando por los cumpleaños, quedamos con todos los de aquellos tiempos de vez en cuando…pero ¡aquellas confesiones!, ¡aquellas miradas en silencio!, donde cada una sabía lo que la otra le quería pedir o transmitir, han desaparecido y sin embargo hoy siento que necesito saber de ti….  
 
Dejo el jersey a un lado porque de nuevo otro objeto concentra mi atención, al sacar el jersey de la balda un pequeño cofre de madera ha resbalado de encima de un fajo de cartas…Lo alzo y abro un tanto confusa ya que si bien debiera recordar qué metí hace tantos años en él, también sé que hubo un momento que me quise encerrar allí, con todo aquello que guardé.  
 
Allí estaba, rodeado de pendientes sueltos, restos de collares y pulseras rotas, mechones de pelo enlazados. Allí estaba aquel billete de autobús de largo recorrido. Largo fue el camino hasta llegar a aquel ansiado destino, largas fueron las horas de espera ante aquella institución y más largos aún se me hicieron aquellos minutos en los que yo estando fuera, en la puerta, esperaba verte aparecer con tu blanco uniforme.  
 
Saliste entre muchos otros, todos vestidos igual, todos con la alegría del bien merecido permiso en la cara pero yo percibí algo más en ti. Aquella mirada cristalina reflejaba una gran inquietud, un profundo deseo. Deseo que de seguro, si hubiera tenido un espejo enfrente hubiera observado también en mí.  
 
¡Por fin!, por fin llegó nuestro momento, aquel deseado y temido momento de dejar de utilizar las palabras para comunicarnos y dejar que fueran nuestros cuerpos los que hablaran.  
Nos falto tiempo, no había obstáculo que aquella mediodía no hubiéramos salvado, era la fuerza de la naturaleza, el ansia de la vida la que se había apoderado de nuestros cuerpos, de nuestras mentes, de nuestras vidas.  
Una triste habitación, una insulsa cama, qué más daba…si todo lo que necesitábamos lo teníamos dentro de nosotros… Tus ojos…no los puedo olvidar…se me presentan una y otra vez al mirar ese billete de autobús…  
La torpeza de tu mano luchando contra mis abotonaduras, mi falta de destreza desabrochando cinturones ajenos, aquel maldito tirante que no acababa de quererse deslizar de mi cuello…producto todo ello de nuestro deseo de amar y ser amado.  
 
Aún puedo sentir aquella temblorosa mano acercándose tímidamente a mi pecho, como buscando consentimiento, la mía acariciando toda tu espalda (e intentando traerte hacia mi…). Primer contacto desnudo, descarga eléctrica en todo mi interior, deseo más encendido aún…pero aún así acercaste tus labios a mi oído y me susurraste un inolvidable “te amo” y un no menos inolvidable “te deseo” . A continuación buscaste mi boca y nos fundimos en un interminable y cada vez más apasionado beso.  
Aún puedo sentir la carnosidad de tus labios humedecidos deslizándose por mi cuello, buscando mis pechos, jugando con ellos y llevándome al éxtasis.  
 
El billete de autobús entre mis manos, mis ojos cerrados intentando no dejar entrar ni un rayo de realidad a esos sueños sacados del pasado y una puerta que se cierra tras de mí.  
Grito, abro mis ojos dejando deslizar el billete de autobús de mis manos hasta el suelo, me giro…y ahí estás tú, mi amor. De nuevo en el quicio de una puerta. Hoy no llevas uniforme blanco sino tu ropa de trabajo, hoy tu cabello deja relucir alguna incipiente cana pero aún así, vida mía, te has fijado en lo que tenía entre mis manos, has sonreído, me has sonreído, y has buscado mi mirada.  
 
Nos miramos fijamente, y sí han pasado ya más de 22 años, muchos los avatares vividos y sufridos, muchos los momentos de desencuentro… pero hoy aquí, desde el suelo y con mis manos aún con gesto de contener aquel papel…hoy junto a esa sonrisa cómplice aún sigo viendo esa mirada cristalina en ti…  
 
Te acercas, me tomas de los brazos y me ayudas a incorporarme llevándome hacia ti. Hoy tus manos no tiemblan, se mueven con destreza. Hoy no tienen un camino que adivinar, es de suma conocido pero se esmeran en reavivarlo. Hoy no hay problemas con las prendas…caen casi solas…Hoy muchas cosas han cambiado…pero no nuestro amor, no nuestro deseo.  
Me acaricias…, te acaricio… e iniciamos un acompasado acercamiento.  
Hoy mi amor, como hace veintidós años atrás…:
 

"Hoy reinventamos el AMOR".

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3 comentarios en “Carta de Amor (Febrero 2008)

  1. joer…encuentro un pequeño atisbo de una relación fallada, un debió ser y no fué…la emocion llega a mis pupilas y al tiempo que vivo tu historia, vivo la mia, tal vez por ello, no sepas la envidia que me dais…
    ojala que sea así eternamente, de corazón Ane…

  2. Je, je…. Txemari… pues… vete tú a saber por qué te firma como Janet…. igual el amigo ‘Puertas’ es capaz de leer los secretos más ocultos de uno…. ;-), que nooooooo…. vamos.. a uno de Barakaldo le voy a insinuar yo eso……((quizás sea porque en la información de tu perfil pusiste ese nombre???, jejje quizás digo ehhh sólo quizás…)).
    Gracias por tu visitilla

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